lunes, 19 de marzo de 2012

Analogic en Barcelona: cuando los pequeños son realmente grandes (16-03-2010)

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Lo cierto es que Analogic llegaban a la sala Sidecar de Barcelona con una importante desventaja. En primer lugar  y siendo sinceros con nosotros mismos, no es una banda conocida, es muy buena pero aún carece de ese tirón que un disco como el facturado ya debería haberles proporcionado. En segundo término, en la ciudad condal se celebraban otros dos conciertos importantes que de seguro restarían algo de público a la banda: por un lado actuaba Cooper en la Sala Apolo y por el otro Russian Red haría lo mismo en el Palau de la Música dentro de la programación del festival Mil·leni. Planteada esta situación, qué era lo único que podía hacer la banda? Pues sinceramente salir a dar lo mejor de ellos al escenario. Y vaya si lo hicieron.
Poco tiempo tendría que pasar desde que acabara la actuación de Fargo Avenue (banda que sustituía a Audio´s Pain tras que cancelaran su actuación a última hora), para que Analogic saliera a escena. Vestidos todos de un riguroso negro, Juan Avellán, Andrés Monge, Julio Hidalgo y Alberto Botías saldrían a presentar su disco de título homónimo, un trabajo que como el guitarrista explicaría en la entrevista concedida a Sonido Polar, sonaba mucho más ruidoso en el escenario que en el disco. Y no le faltaría razón, pues los allí congregados tuvimos la oportunidad de disfrutar un concierto potente, inmediato y sobretodo muy dinámico. Se podía apreciar que la banda llevaba un espectáculo muy ensayado y estudiado, consecuencia de muchas horas de local y que los proveía de una seguridad que se podía apreciar en la potente voz de Juan o en la guitarra de Andrés. Nada estaba pensado para la improvisación pues saben que cuando estás empezando estos conciertos son la mejor carta de presentación.


Un público poco numeroso y un sonido no del todo pulido por parte de la sala como el que podría haber sido fueron los únicos factores negativos contra los que lucharía la banda, que empezaría con el single Gliese 581C y que seguiría con temas como Try To Hide, Blink, Whish There Was A Heaven o Need (donde Alberto y más tarde Juan se harían cargo del bajo) para ir desgranando los temas de su disco de debut. Pero no sería un concierto de presentación al uso pues el grupo tuvo el valor de ir intercalando nuevas composiciones que intuimos, formaran parte de su segundo trabajo. Un precioso (y largo) tema llamado Spanish Eyes u otro titulado Desert fueron algunas de esas canciones que a pesar del desconocimiento, encajaban perfectamente con las que forman su carta de presentación.
Para acabar, tal vez no habría mejor elección que Scream: los sintetizadores que abren el tema anunciaban la despedida y su estribillo pegadizo y coreado por los allí congregados dejaría el mejor sabor de boca posible en una actuación que acabaría por todo lo alto. Y es que aunque pudieran haber aspectos a mejorar (siempre y en todos los conciertos los hay en un mayor o menor grado), solo el hecho de salir al escenario con esa energía y valentía ante un público tan reducido ya los hace ganadores de una noche que, aunque podría haber tenido una mejor acogida, deberán saber que sirvió cuanto menos para hacer un fan más: un servidor.

Fotos: Josep Puig Farré
Página Oficial: Analogic

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