sábado, 2 de junio de 2012

San Miguel Primavera Sound (1 de junio): The Cure hacen historia

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El principio de la tarde nos llevó hasta el escenario ATP para degustar las melodías de los californianos Siskiyou. En un lugar privilegiado (tal vez uno de los mejores recintos por su calidez e intimidad), pudimos degustar temas como Fiery Death o Revolution Blues. Con toques que en momentos recordaban a Modest Mouse, la banda brindó un concierto notable para empezar a calentar motores, pero que tampoco aportaría mucho más.
Sería más tarde cuando tendríamos la oportunidad de ver a I Break Horses en el mismo escenario, convirtiéndose en la sorpresa de la jornada. La pareja formada por Maria Lindén y Frederick Balckse (acompañados por dos músicos más), convirtieron el recinto por un transcurso de media hora en una torrente de texturas y energía que sorprendió a los allí presentes. Y es que, la fuerza contenida que se respira en su disco Hearts sin duda toma rienda suelta en el directo para hacerlo aún más grande y haciendo de tomas como Winter Beats explosiones sonoras repletas de exquisita dulzura. Habrá que estar atentos porque dijeron que volverán pronto y será un concierto a tener en cuenta.
Sería en este momento cuando llegaría el punto álgido de la noche. Es muy probable que los asistentes al concierto de The Cure, anoche en el festival San Miguel Primavera Sound, fueran testigos de uno de los últimos hitos vivientes más importantes del rock. Y es que Robert Smith y compañía brindaron a los allí presentes un recital de tres horas en el que los temas más conocidos de su carrera se sucedieron uno detrás de otro sin dar respiración y sorprendiendo a fans y a crítica. Un concierto tan extenso que se convierte en inusual al tener en cuenta que lo más común en estos festivales es que los setlists se vean reducidos por una cuestión de tiempo. The Cure no solo rompieron moldes: también hicieron historia.
Los británicos ofrecieron un recital impecable con un sonido exquisito, haciendo disfrutar a los fans de temas como Boys Don´t Cry, Just Like Heaven, Why Can´t I Be You?, The Lovecats, Wrong Number o Lulaby y llegándose a contabilizar treinta y seis cortes, de los cuáles gran parte fueron extraídos de su álbum Wish, el cuál cumple 20 años. La banda no tuvo reparos en sacar lo mejor de su discografía, incluso regalar algunas rarezas como el tema Fight (de su álbum Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me) y Dressing Up (The Top), ambos raramente tocados en directo.
Contando con la nueva incorporación de Roger O´Donnell a los teclados, The Cure supo tejer un setlist excelente que más allá del número de temas, su orden estableció un hilo sonoro en el que todas las canciones tenían una continuidad estilística. Aunque Smith, que toda la noche mantuvo una voz excelente, no conversó en demasía con el público más allá de los "thank you" de rigor, poco tardaron en ganarselos gracias a su excelente elección de hits, haciéndonos llegar a la conclusión de que si siguen en lo alto es por momentos como estos. Una actuación irrepetible yque marcará la edición de este año y supondrá un punto de inflexión en la trayectoria del festival, que sin duda ha puesto el listón demasiado alto para las ediciones venideras.
The Drums servirían de puente perfecto entre The Cure y The Rapture en una actuación breve (tan solo 12 canciones) pero de lo más festiva. Con algunas diferencias respecto a su última actuación en la sala Razzmatazz, la banda de Nueva York ofreció un repertorio directo y conciso (Money, Forever And Ever Amen, o Best Friend son un ejemplo), apenas sin pausas y en la que algunos temas eran un tanto diferentes (como Book Of Stories, que contó con una versión más veraniega). El dato a destacar es la inclusión de nuevo de Let´s Go Surfing en el repertorio, tema que la banda había dejado de tocar en sus recitales y que la gente bailó y coreó hasta la extenuación.
Por último llegarían unos The Rapture pletóricos que llenarían la explanada del escenario San Miguel hasta los topes. La actuación de los de Luke Jenner cumpliría una función parecida a la cometida ayer a Franz Ferdinand: hacer bailar a la gente hasta la extenuación. Aunque sí que hicieron danzar a los presentes no lo conseguirían hasta la extenuación, pues el recital fue algo justo de tiempo. Get Myself Into It, House Of Jealous Lovers, Echoes, Sail Away o How Deep Is Your Love son tan solo una muestra de las artimañas sonoras que desplegaron sobre el escenario para hacer a la gente disfrutar.

Foto Encabezado: Sonido Polar
Página Oficial: Primavera Sound

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