domingo, 15 de julio de 2012

La difícil elección de un buen setlist

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Hoy en día, con giras tan largas y densas (sobretodo en las bandas internacionales) empieza a ser difícil encontrar un buen setlist. Un gran número de bandas, ante estos tours maratonianos, optan por hacer un esquema y plasmarlo de idéntica manera día tras día en sus conciertos. Canciones, juegos de luces, guiños y bromas se repiten como una obra de teatro que queda lejos de la improvisación, el ímpetu o el dejarse llevar propio del rock & roll. Y es que, que es lo que hace que un setlist sea bueno?
Sterogum publicaba el pasado día 6 un artículo en el que se preguntaba si la selección de canciones elegidas por Pearl Jam para su concierto el pasado 27 de junio en Amsterdam era la mejor recopilación para un directo de toda su existencia como banda. La historia comienza cuando el grupo propone a Brian Farias, miembro de su club de fans, confeccionar el setlist que interpretará la banda esa noche. Indudablemente el chico hace un trabajo excelente y lejos de si es el mejor o no está claro que es increíble. Pero por qué es tan importante un buen setlist?
Pues por que en realidad supone el 50% del éxito de un show (indudablemente la otra mitad hace referencia a las ganas y actitud del grupo encima del escenario). El repertorio elegido será el que defina que un concierto quede grabado en la memoria de un fan y por ende, pueda marcar un antes y un después en su relación con la banda. La no repetición de los setlist es algo que aunque muchas bandas no entiendan, condiciona de sobremanera la opinión del fan. Artic Monkeys, por ejemplo, llevan gran parte de su gira actual sin variaciones en el setlist, evitando así cualquier tipo de expectación y aunque hacen uso de sus mejores temas, el factor sorpresa no existe.
En esa elección de temas encontramos de forma implícita la duración del concierto. Aunque en este caso no es una novedad, los shows de Pearl Jam suelen llegar a las casi tres horas de extensión, algo que Bruce Springsteen en ocasiones sobrepasa (como ocurrió en su concierto en Madrid). A los asistentes les gusta pensar que no hay tiempo, que cuando podría ser final en realidad tan solo es el ecuador. Como ejemplo de todo lo contrario podríamos hablar de Red Hot Chili Peppers. Los apurados 80 minutos por actuación que suelen practicar de un tiempo a esta parte no tienen justificado en ningún momento lo altos precios de las entradas y, ni mucho menos, las ansias con las que un fan asiste a un concierto de este calado (hablo por propia experiencia). Pero es en este punto donde hay que aclarar que no hay que caer en el error de que siempre un concierto largo es mejor: todo depende de la pericia con la que los artistas elijan sus propios temas.
Por otro lado, al fan acérrimo le gusta tener la oportunidad de escuchar "cualquier cosa". Y cuando decimos "cualquier cosa" nos referimos a cualquier cosa que haya editada en su discografía. Pearl Jam es algo que practica habitualmente, pero no son los únicos. La pasada visita de The Cure al festival San Miguel Primavera Sound de Barcelona vino acompañada de un extenso setlist que tomaba temas de su amplia y dilatada carrera. Y es que solo hay que ver como surge la noticia cada vez que un grupo de los grandes interpreta algún tema inédito en sus directos. Esto es lo que pasó el pasado 25 de junio, cuando saltaba a los titulares que Metallica tocaba por primera vez su tema Escape en directo de su disco Ride The Lightning o más recientemente lo hacía Radiohead por hacer lo propio con Treefingers de su disco Kid A. En el caso de Pearl Jam, Farias consiguió rescatar temas extraviados en su repertorio que lo convirtieron en algo inigualable. Rarezas como Bugs (interpretada por segunda vez en directo desde el 31 de octubre de 2009), o Crown Of Thorns y Alone tocadas por primera vez en Europa desde 2006 hicieron que la noche se convirtiera en algo especial.
Es entonces realmente importante hacer variaciones en el setlist? La respuesta es sí. Brian Farias y su selección de temas nos ha recordado que en una situación actual en la que a través de Internet se puede averiguar cualquier cosa y que con precios tan elevados a la hora de acceder a un concierto, el factor sorpresa incide mucho. Tener la sensación de que el concierto en el que estás será único e irrepetible forma parte de algo que va mucho más allá de ver a tu banda favorita en directo. No tiene sentido ir a un concierto y saber que canciones van a sonar, que versiones se incluyen e incluso si harán algún tipo de jam. El fan quiere sentirse único y en un panorama como el actual, hay que empezar a replantearse muchas cosas si de verdad creen que el futuro está en los conciertos.

Fuente y foto: Stereogum

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