martes, 26 de marzo de 2013

Dover: Y el diablo volvió a ellos (23-03-2013, Barcelona)

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Cualquier músico tiene derecho a la evolución musical. De hecho creo que es el sino fundamental de cualquier artista que se precie como tal y que busque en la música, no solo su modo de vida, sino una forma de expresar lo que siente al resto de personas. El principal exponente evolutivo y ejemplo para el resto de bandas, siempre han sido y serán The Beatles, cuya carrera está plagada de giros, de idas y venidas que hicieron de su discografía una de las más interesantes y sorprendentes de la historia de la música. Fueron tan solo el punto de partida de algo que la gran mayoría de bandas con una larga trayectoria musical a sus espaldas han intentado con mayor o menor éxito: investigar, probar y experimentar para expandir su música hacia nuevos horizontes musicales.
El caso de Dover no es que sea diferente en cuanto a evolución, pero sí que lo es en las maneras. Tras una carrera repleta de grandes discos que siempre tuvieron como principal referencia el grunge, sería en 2006 cuando tuvieron el valor de sacar un disco electrónico. Este cambio para nada sería gradual, ni tan siquiera sugerido: fue una ruptura en toda regla con su música y seguramente con gran parte de su público. El problema que generó para muchos esta ruptura no es la música que ofrecieron (de hecho creo que "Follow The City Lights" es un disco con hits para nada desdeñables y más que interesante), el problema es que surgió de una manera tan súbita, tanto a nivel musical como de imagen, que de golpe se generaba un abismo enorme que separaba a sus anteriores trabajos de este, y que para muchos fans (entre los que se incluye un servidor), fue muy difícil de asimilar. E incluso a día de hoy lo sigue siendo por el mero hecho de que la distancia que separa a ambas formaciones, aún siendo la misma, están a distancias kilométricas tanto a nivel tanto musical como de público.
 Es por esto que la celebración de los quince años de historia de un disco tan iconoclasta como fue "Devil Come To Me", que entre otras cosas conseguiría 4 discos de platino y romper barreras entre el castellano y el inglés, generaba una gran curiosidad. Una curiosidad que residía en no sólo el hecho de cómo sería recibido por el público, sino por ver como lo afrontaría una banda que ha generado una carrera cuanto menos polémica. Y por lo que se refiere al público, mal no lo recibiría cuando nos encontrábamos ante la segunda actuación en la ciudad condal por el lleno de la noche anterior. Con un Music Hall repleto hasta los topes la velada se presentaba más que interesante para los allí presentes.
Antes de entrar en detalles ya podemos avanzar que fue un gran concierto. Curiosamente, los quince años que "Devil Came To Me" ha acumulado sobre sus espaldas no le han hecho envejecer ni perder un ápice de ese lustro que tenía en 1998. Las canciones siguen sonando contundentes, tal vez no frescas, pero sí lo suficientemente interesantes para que quince años después sigamos recordándolo (algo que con otras bandas no ha pasado). Los cuatro músicos salieron al escenario para comenzar con "Rain Of The Times" y empezar así una retahíla de temas que por suerte para los allí presentes, no solo se centrarían en "Devil Came To Me", sino que también recogería algunos temas de otros discos emblemáticos como su debut "Sister" o el sucesor del homenajeado, "Late At Night". Con un fuerte calor reinando en la sala, el concierto se debatió entre  la crudeza de los temas (aderezado con los prominentes escupitajos de Cristina Llanos sobre el escenario) y la calidez que la voz de la guitarrista Amparo Llanos generaba con sus palabras de agradecimiento y charlas con el público. Fue un concierto en el que el diálogo y las risas abundaron, un concierto distendido y que era el fiel reflejo de lo que vienen a ser los homenajes: un concierto pensado y creado para sus fans. "DJ", "Serenade", "Cherry Lee", "Loli Jackson" o el mismo "Devil Came To Me" serían algunos de esos temas que los fans esperaban de forma ansiada, interpretados con una rabia y una potencia sonora que poco tendrían que envidiar a sus inicios. Un setlist de diecinueve canciones que si bien no presentaría sorpresas con sus conciertos anteriores, sí que era suficiente para contentar a los allí presentes.
La pregunta que surgiría una vez acabado y confirmado el éxito del concierto es: y ahora qué? Viendo la buena aceptación que aún siguen generando entre su antiguo público decidirán hacer las paces con ese rock más pesado y volverán a sus orígenes, o por el contrario seguirán experimentando? Supondrá esta celebración un nuevo punto y a parte en su carrera? Dover han de considerarse afortunados, pues poseen una parte del público que, a pesar de no seguirles en sus momentos más experimentales, sí que lo hacen cuando retoman las guitarras más pesadas. Y contar con eso es sin duda una gran suerte.

Fotos: Cocoshots





 
Página Oficial: Dover

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