miércoles, 12 de marzo de 2014

Tom Odell: El piano como arma de destrucción masiva (11-03-2014, Barcelona)

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Mucha expectación existía por recibir en nuestro país al jovencito Tom Odell, pianista y compositor que con 23 años ya ha conseguido erigirse, gracias al fantástico "Long Way Down", con el codiciado BRIT Critics Choice Award. Este reconocimiento, quien entre otros han ganado artistas como Emeli Sandé,  Jessie J o Florence + The Machine, se convierte en un paso más hacia ese éxito que parece alcanzar con cada paso que da. Y es que, con un disco repleto de épica, belleza y reminiscencias a Elton John y Jeff Buckley (entre otros muchos artistas), el inglés ha conseguido hacerse un hueco lo suficientemente grande como para recorrerse Europa con su piano además de ser programado en festivales como el Isle Of Wight, el Sziget Festival o el Coachella. Por ello, no era de extrañar que con esta trayectoria el público congregado en la sala Apolo (aunque no en demasía), esperara impaciente la salida del joven Odell al escenario.

Con las agujas marcando las nueve en punto de la noche, el artista, cuya sonrisa enamoraría tanto a jóvenes como a madres, aparecería flanqueado por otros tres músicos para comenzar lo que sería una noche para recordar. Sentado ante un piano negro que se convertiría en parte y eje fundamental de la actuación (amén de una voz en estado de gracia para la ocasión), el joven inglés dio inicio a un show que rebosaría intensidad gracias a las altas dosis de épica que contiene "Long Way Down" y cuya duración alcanzaría la hora y media. 

La épica de "Hold Me" se encargaría de dar el pistoletazo de salida a un Odell que brindaría  a los asistentes un repertorio centrado en su exitoso disco, con canciones como "Can´t Pretend", "Sirens", la hermosa y espectacular "Sense" (cuyas notas al piano consiguieron aniquilar cualquier sonido en la sala) o la archiconocida "Another Love". Pero no todo quedaría ahí, porque el británico también se atrevería con algunas versiones, como la que realizó de "Gone At Last" de Paul Simon y con la que consiguió acelerar las pulsaciones de los allí presentes hasta límites muy peligrosos. 

Lo que vimos anoche en la sala Apolo de Barcelona se podría resumir como la constatación de que Tom Odell no es una estrella fugaz (a menos que los medios así no lo quieran y su carrera futura no lo estropee), porque con un show tan pulido como pensado, el inglés consigue mostrar control sobre todo el repertorio de una manera tan suelta como apabullante, y si tenemos en cuenta que su instrumento se trata del piano, los méritos aún son mayores. Además, rodeado de músicos de altos vuelos cuya virtud es la sincronización (y en especial en las improvisaciones) con el propio Odell, el vocalista consigue crecerse hasta límites insospechados como ocurrió con el tema "Supposed To Be", cuya jam final se convirtió en uno de los momentos álgidos de la noche, recordándonos lo poderoso que puede llegar a ser un piano si se utiliza con la sensibilidad correcta.

Página Oficial: Tom Odell

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